Las cadenas de suministro modernas operan en un entorno de incertidumbre sin precedentes. Los datos de 2024 muestran un aumento del 38% en las interrupciones de la cadena de suministro en comparación con el año anterior, lo que es una señal clara de que los modelos tradicionales de gestión del transporte requieren una transformación fundamental.
Particularmente preocupantes son los datos sobre la visibilidad de las cadenas de suministro: solo el 6% de las empresas logra una transparencia total de sus operaciones, y el 62% declara una visibilidad limitada a solo 1 o 2 etapas de su cadena de suministro (ven solo a sus proveedores directos y, posiblemente, a los proveedores de estos). Los datos se procesan manualmente, se intercambian en formatos incompatibles, y los sistemas —desde el almacén hasta el transporte— rara vez se comunican entre sí de manera fluida.
Este problema se agrava en el contexto de la creciente complejidad de las operaciones logísticas internacionales, donde una sola carga puede “pasar” por una docena de sistemas diferentes, cada uno con sus propios estándares y formatos de datos (por ejemplo, sistemas de transportistas, operadores logísticos, plataformas aduaneras, sistemas de monitoreo de mercancías, sistemas de almacén, plataformas de órdenes de cargas, sistemas de documentación de transporte, EDI, etc.).
La falta de estándares de procesos unificados y los crecientes requisitos regulatorios relacionados con el ESG y la digitalización suponen una amenaza significativa para la eficiencia de la logística en Europa. Esto es especialmente cierto para industrias como FMCG y retail, que se caracterizan por una fuerte estacionalidad. En esta realidad, ya no es suficiente simplemente escalar las actividades: es necesario estandarizarlas para garantizar la conformidad de los procesos con un entorno legal, tecnológico y de mercado dinámicamente cambiante.

